ANTECEDENTES
El siguiente antecedente de ciberadicción es tomado de MI
PAIS.COM.CO
La niña tiene 13 años. Fue ella misma la que le pidió a
sus padres que la llevaran con un especialista para superar una adicción de la
que ya se habla en todo el mundo: adicción a la tecnología.
En este caso es Facebook. Ivonne, la madre, contó que
hubo días en que su hija estuvo conectada en esa red social por más de ocho
horas continuas. Y ese comportamiento empezó a repetirse. A diario, casi: “el
Facebook se convirtió en la prioridad de su vida”.
Entonces dejó de visitar a sus amigas. O a salir con su
familia. Todo eso se hizo más evidente en la época de vacaciones. Prefería
estar encerrada en casa, frente al computador, navegando por ese mundo ficticio
de gente que siempre aparece feliz.
“También le regalé un BlackBerry. Fue un error. Se
mantenía chateando. Si salíamos de casa, no levantaba la cabeza para saber por
dónde iba o con quién”, contó Ivonne. El celular tuvo que ser decomisado.
La psicóloga Mara Tamayo explicó que efectivamente se
trata de un caso de adicción a la tecnología. Es decir: un comportamiento
repetitivo que es gratificante a corto plazo, pero que a mediano o a largo
plazo es destructivo.
“Uno de los síntomas más evidentes es el aislamiento, la
introversión. Otro: no poder prescindir de un aparato, no poder decidir: ya no
más, lo voy a apagar”, dijo la especialista.
Y la niña no podía desconectarse de Facebook. “A veces yo
llegaba a la casa y la saludaba. Ella no respondía. No se despegaba. Parecía un
ratoncito frente al teclado”, contó Ingrid, su tía.
Entonces se le pedía que suspendiera, cambiara de
actividad. La niña se tornaba ansiosa. Es otro síntoma de la adicción. Cuando
se priva a la persona de la situación o sustancia adictiva, experimenta
desespero, inquietud y a veces, hostilidad. Es lo que se conoce como síndrome
de abstinencia. Porque al principio de la adicción lo que se busca es placer.
Con el paso del tiempo ya no se busca ese placer sino reducir los niveles de
ansiedad. Se pierde el control.
El miércoles, al siguiente día de la terapia, la niña
llegó del colegio, almorzó, prendió el computador para hacer tareas. Ivonne
estuvo pendiente. No ingresó a Facebook. Más tarde vio televisión, se durmió.
En su interior, sin embargo, la batalla sigue
Al leer este caso que les sucede a muchos jóvenes, se
hace más preocupante conocer cuáles son las técnicas más pertinentes para
evitar la ciberadicción y desde el
colegio implementar medidas técnicas para controlar estos tipos de casos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario