domingo, 5 de abril de 2015

ESTADO DEL ARTE

ANTECEDENTES

El siguiente antecedente de ciberadicción es tomado de MI PAIS.COM.CO

La niña tiene 13 años. Fue ella misma la que le pidió a sus padres que la llevaran con un especialista para superar una adicción de la que ya se habla en todo el mundo: adicción a la tecnología.
En este caso es Facebook. Ivonne, la madre, contó que hubo días en que su hija estuvo conectada en esa red social por más de ocho horas continuas. Y ese comportamiento empezó a repetirse. A diario, casi: “el Facebook se convirtió en la prioridad de su vida”.
Entonces dejó de visitar a sus amigas. O a salir con su familia. Todo eso se hizo más evidente en la época de vacaciones. Prefería estar encerrada en casa, frente al computador, navegando por ese mundo ficticio de gente que siempre aparece feliz.
“También le regalé un BlackBerry. Fue un error. Se mantenía chateando. Si salíamos de casa, no levantaba la cabeza para saber por dónde iba o con quién”, contó Ivonne. El celular tuvo que ser decomisado.
La psicóloga Mara Tamayo explicó que efectivamente se trata de un caso de adicción a la tecnología. Es decir: un comportamiento repetitivo que es gratificante a corto plazo, pero que a mediano o a largo plazo es destructivo.
“Uno de los síntomas más evidentes es el aislamiento, la introversión. Otro: no poder prescindir de un aparato, no poder decidir: ya no más, lo voy a apagar”, dijo la especialista.
Y la niña no podía desconectarse de Facebook. “A veces yo llegaba a la casa y la saludaba. Ella no respondía. No se despegaba. Parecía un ratoncito frente al teclado”, contó Ingrid, su tía.
Entonces se le pedía que suspendiera, cambiara de actividad. La niña se tornaba ansiosa. Es otro síntoma de la adicción. Cuando se priva a la persona de la situación o sustancia adictiva, experimenta desespero, inquietud y a veces, hostilidad. Es lo que se conoce como síndrome de abstinencia. Porque al principio de la adicción lo que se busca es placer. Con el paso del tiempo ya no se busca ese placer sino reducir los niveles de ansiedad. Se pierde el control.
El miércoles, al siguiente día de la terapia, la niña llegó del colegio, almorzó, prendió el computador para hacer tareas. Ivonne estuvo pendiente. No ingresó a Facebook. Más tarde vio televisión, se durmió. En su interior, sin embargo, la batalla sigue
Al leer este caso que les sucede a muchos jóvenes, se hace más preocupante conocer cuáles son las técnicas más pertinentes para evitar la ciberadicción  y desde el colegio implementar medidas técnicas para controlar estos tipos de casos.

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